Viajar… placer absoluto. Apertura a idioscincracias. Vivir un ‘como sí’ en cada sitio. Empatía. Necesidad de empatía. Apertura, siempre apertura. INTEGRACIÓN.
Cada quien a su modo retorna al origen; quien no, se pierde la aventura de descubrirse, valorar el camino recorrido, desempolvar un par de sueños, ver los logros… en fin: lo que a mí me maravilla, que no es (ni pretende ser) una ley universal.
He sido espectadora asombrada, con el asombro de un niño tal vez, ante viajes de toda clase y especie. Viajes ajenos, compañías de viaje, ocasionales colegas de bar en medio de caminos cruzados y de los otros.
Siempre destacaré aquellos que comenzaron desde el miedo. Todos aquellos viajeros que partieron desde el terror a dar un paso diferente. Creo que no existe nada más heroico. Así conocí a cazadores de erizos, decoradores de interiores, pateadores de culos, cortadores de cordones umbilicales, entre tantos otros… Tal es así que, a menudo, cada nuevo viajero me representa de alguna manera esa melange ya conocida a la vez que aporta algo muy nuevo y especial: lo propio, lo suyo único y diferente. Luego vendrán los caminos que partan de cada encuentro, que nos podrán acercar, alejar o ambas cosas a la vez. Pero ya dependerá de dos y no de mí solamente.
Una de las cosas que más me gusta de empezar una vida diferente desde lo que siento es el arrojo con que me he encontrado en situaciones desconocidas. Seguramente la que más me gratifica es el contacto con novedades que me alimentan. Lo más duro ha sido reconocerme fuerte. Y la sorpresa que siempre me ha dado seguridad: personas (y no sólo gente) hay en todas partes. Más allá de colores, idiomas y, por sobretodo: razas.
Regresar mental y fotográficamente a mi pueblo natal es, hoy, traerme a aquella Carinita inquieta que sigo siendo. Es abrazarla y cargarla en andas mientras recorremos juntas cada sitio nuevo, mientras alimento su multifacética expresión y sonreír mientras sonríe con ojos traviesos. Huele a eucaliptos y, extrañamente, a limón y mandarina. Y se ha vuelto a subir a los tejados sin miedo.
… ¿De quién sino de ella este asombro infante ante cada detalle de la vida?
Algunos viajes realizados dentro de mí y de los demás; dentro de las situaciones: VIAJES


