Joule apareció de repente, estaba en un túnel. Si bien lo iba penetrando no se sentía el aire enviciado, al final del camino se atisbaba una lucecilla mortecina, como de una vela en la brisa. No se veía nada, de repente una sombra se movió y, cubriendo parte de la luz, sobresaltó a Joule quien preguntó en alta voz:
- ¿Quién anda allí?
- Hay gente que sólo vive de lo que puede poseer, dijo una amable voz nasal, son aquellos que no entienden que el océano pueden tener si ponen la mano en el agua y la dejan correr…
- ¿A quién pertenece esa voz?…. Soy el soldado Joule y voy a Pekín.
- ¿Soldado?… no: hombre Joule. Has entrado en los dominios de la magia. Soy el mago Nandremous y este túnel no me pertenece, ni mi voz.
- ¿Ni tu voz?
- Otros hablar a mi través, es mi boca el instrumento por su música usado. No doy lecciones de vida, ni enseño a vivir mejor, sólo transmito con la antena del corazón.
- He dejado el olor a muerte, ella no vive ya conmigo.
- La muerte es enemiga de lo que fuiste y amiga de lo que eres, porque también es vida y todo lo que ella contiene.
- ¿Y tú qué sabes si sólo conoces lo que no te pertenece? Yo en cambio vivo su amargura porque conozco la sed que lleva el lamento.
- El camino es difícil de seguir, porque naces tan sensible que te cuesta distinguir si ellos, si los otros, si seguir…
- La felicidad es el camino, aunque mi obsesión haya partido la sangre en dos seguiré mi senda, aunque el ruido de los cañones de Vercia nuble mis oídos y el fuego queme mis manos…
- Cuida de tu vida hasta que cumplas tu misión, no la malgastes ni la expongas a su culminación.
- Vivo cada día como si fuese el último en la esperanza de que no lo sea.
- Alguien que ayuda a tu marcha ha matado al loco en tu mente, tu mente era el alma del loco… Frente al espejo de Anata lo verás.
- Veo la luz al final del camino, aunque he librado más batallas de las que puedo recordar, siento el temor como una herida que se agiganta con cada palabra de ellos en tus labios ajenos.
- La hora ha llegado… ¿Qué miras?, preguntó una voz diferente; ¿eres aquel de siempre o sólo su suerte rebotando atormentada en el grueso laberinto de cristales?
- Nandremous, soy yo: Joule. ¿Qué está sucediendo aquí?
- Eres el tácito mundo ausente de lo que ya no tienes.
- ¿Me estaré volviendo loco? Se preguntó Joule en voz alta.
- ¿Habrás olvidado el instante en que convergieron en ti los personajes de tu historia y estarás escuchando sus ecos en ti?
- Ya he estado atrapado entre tus fibras y no encontré más que arena; lloró Joule implorante.
- Suena tan meditado tu llanto como irreal, porque no eres sincero. Yo te conozco, no perturbes tu alma; calla los bufones del miedo, atrápalos entre tus lágrimas y permite que resbalen fuera de ti.
- Esperaba más de un mago, eres tan sólo un ermitaño insensible, respondió Joule irritado.
- ¿Y qué esperabas? ¿Sonrisas? ¿Una alcancía de flores con perlas alrededor?. Eres sólo esto, ¿no ves?: uno más de la manada; pero eso sí: tan sólo luna, tan sólo sol, tan sólo y nada menos que aquello sin nombre. Tan sólo un partir consciente, nacer a tiempo y morir sin hora; cumplir los gestos, cumplir las normas pero despierto. Sabiendo que el cielo es sólo cielo, que el mar es sólo el mar y que eso es lo bello. Somos tan sólo aquello que duerme en un rincón del alma, un haz de aquello; algo de magia, algo de karma, sin aderezos que untan el alma.
- Yo no soy eso, yo soy aquello, soy la tostada; mas, cuando me vaya seré pan, trigo, cebada… y más allá aún. Tan solo luna, tan sólo sol; tan sólo y nada menos que aquello sin nombre… ¡Y olé!
La luz se agigantó rápidamente hacia Joule quien, al acostumbrarse a la claridad, reconoció a Ergio en ella. Emocionado gritó:
- ¡Ergio!, ¡Hermano!, en el reencuentro con mi interior descifré el enigma exterior, y en la maduración… apareces.
- Vengo a despedirme hermano, pues he muerto.
- Creí que me habías abandonado, que tu lucha era vana… Luego comprendí.
- Siempre aprenderás de tus desaciertos, porque el cielo te ve crecer y te vio morir más de una vez.
- Tus palabras llegan al corazón, al alma…
- Me han enviado a regalártelas, aún hay más…
- ¡Bienvenidas sean a mí, habla!
- El cielo no confundió tus amigos con esclavos, tus enemigos con mercenarios; te oyó cantar, te vio dar y no dar. Escuchó tu risa pero no supo de tu llanto, no porque no lo hubiera… tal vez no querías mostrarlo. El cielo te abrió sus puertas aunque no intentaras visitarlo, te dio vida y tú sólo jugabas a rechazarlo… El cielo sintió la forma en que herías y amabas, te conoció más que cualquier verdad y asimismo no te juzgó; ¿por qué hacerlo tú, quien de los demás aún no sabe nada?
- Las pirañas me atraparon por última vez; los piratas me confundieron. Me creí y se creyeron listos. No pude ver allí, estaba confundido entre nubes de vapor y trajes de anticristo; me creí y se creyeron listos. Pero fue la última vez, ahora podré seguir mi rumbo y librarme de una guerra que no lo es.
- Acude a mí, llámame si flaqueas; siempre estaré cuando me necesites.
- ¡Gracias por hacerme saber que eso existe!
- Parto Joule, no te olvides de ti mismo.
- Espejismos, tan solo espejismos –dijo Joule como para sí mismo; vi con el corazón y no fallé, vi con la mente y no fallé… pero eran espejismos. Creí saberlo todo, creí haber bebido, creí haber amado. Luché por ser yo también un gran espejismo; hasta invité extras a mi escena, hasta di de comer mentiras de merienda. Vendí ilusiones que un día me reclamaron como podridas y tuve que devolver el dinero… Espejismos, siempre tuve espejismos; de todos colores y formas, de mimbre, madera y alfombra… Cierta noche lo encontré, le ofrecí otro espejismo, sutil y cortés, me dio su mano de hierba, su sol, su lluvia, su silencio; me dio su canto fresco, sereno, y no pidió nada: no quería mi espejismo… Tan sólo antes de irse me dijo: dime una verdad, sólo una; me costó pero le contesté: todos estos son espejismos, dije. Me acarició y dijo sus últimas palabras: gracias por dejarme hablar con tu ser y no con tu espejismo. ¡Desde aquel día quien quiera que hable conmigo tendrá que dar más que espejismos!

intentare constrir uno que sirva de encuentro,,, a otra historia,,,
Me gusta este relato…un saludo amiga escritora
Me alegra Ali que te haya gustado esta parte de la novela corta “El Aviso de Axel”; puedes leerla online y gratuitamente a través del siguiente link: http://anatanakami.wordpress.com/el-aviso-de-axel/
Un beso enorme!!