- Trata de no fumar hasta ese día.
Así terminaba el contrato tácito que firmé, con una leve sonrisa que subió y bajo pausadamente pegada a mi cara.
Evité mostrar la alegría que me corría por las venas aquella tarde en que la llovizna caía lentamente desde el cielo pintado de violeta. Todos los que caminaban por la calle llevaban paraguas menos yo. Caminaba por el pasto del parque que para ese entonces estaba tan húmedo como mis cabellos.
¿Si lo pensé?: NO. Me sumergí en el asunto a fondo. La pasión por la aventura se incrementaba con mis impulsos inquietos y curiosos, respondiendo que así sería mucho más sabroso ese límite.
El doc, astutamente, había matizado su discurso (que comenzó en árabe antiguo para mi ignorancia) con las palabras mágicas:
- Es la primera vez que lo usa un ser humano, no hay drogas implicadas y sólo es un juego. Viendo que el brillo de mis ojos iluminaba esa noche continuó: Tus neuronas van a crear los personajes, situaciones y lugares en que se desarrollará. No vas a sufrir incomodidades porque el dispositivo sensibilísimo de entrada se parece a los protectores para dormir que te dan en los aviones. Vas a jugar relajadamente un par de horas y yo iré grabando las imágenes para constatar un par de cositas. ¡Creo que revolucionaré el psicoanálisis con este juego!
Así lo había explicado para que pudiese entenderlo, aunque yo tenía otra versión simplificada cuando él dejó de hablar: serás el conejillo de indias del primer juego de realidad virtual chupado de un cerebro, el tuyo. Aunque mi gato de angora, Axel, lo probó el año pasado y, como aún vive… Y sos tan aventurera… ¿Te interesaría?. Y a eso sonreí afirmativamente bajo la llovizna. Si no hubiese sido imposible que dejase el cigarrillo durante los tres meses más insomnes de mi vida.

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Cualquier acontecimiento nuevo me mantiene despierta junto con la ansiedad. Pero esto no se comparaba con cambiar el color del cabello (aunque haya sido de negro a fucsia). No dormí, casi, durante noventa y dos noches. El día acordado llegué al laboratorio media hora antes e introduje la tarjeta magnética en la ranura, pulsé 917C22 y entré, al borde del desmayo.
