El 17 de Julio de 2008, a las 10 am, yo iba de camino al correo a dejar una carta para Marcos. Sí, escribo cartas también; aunque esta era de otra índole. Durante ese trayecto, y cerca de la plaza de la C de Carina (ja ja ja; me apropié de Cerdanyola del Vallès) donde aún jugaban los niños, una idea me atravesó por entera.
Pero vamos paso a paso.
La ilusión de la seguridad, que nos puede proporcionar una actividad o hecho concreto, muy a menudo nos deja haciendo sacrificios innecesarios. De esos que tienen que ver con la dignidad. De esos que tienen que ver con el río de vida que fluye dentro nuestro y nos deja, a menudo, otorgando poder sobre nosotros a terceros. Vamos decidiendo de acuerdo a, por las dudas si, y otras tantas formas.
Una de esas ilusiones había dejado paso a la realidad en mí, fuera eso o no esperado, y el sentido de esa caminata a despachar esa carta se había oscurecido. Sintiendo, por un momento, que esa ’seguridad’ desaparecía de mi vida, todo lo ligado a ello (¡incluso yo misma!) dejaba de tener sentido. ¡Válgame Dios!
Sin embargo el insight, ese pensamiento atravesandome por entera que encauzó mi río interior: no permitas que esto obstruya tu camino; está decidido y has de seguir cada paso, TODO LO DEMÁS SE ACOMODARÁ SOLO. Muy bonito, de verdad; y yo seguí mi rumbo con una nueva fuerza.
SIN EMBARGO.
Sin embargo las demás cosas quedaron mirando. Como si de varias personas dentro mío se tratase:
- Ajá… muy interesante, pero y tal cosa… ¿podrás con eso?
No fue más que decirme eso y recibí un llamado desde Argentina, mi abuela Teresa y un regalo.
Esa parte mía se calló la boca.
- Bueno, todo muy bonito, dijo otra parte; pero … ¿te acordás de tal cosa?… ¿podrás con ese miedo?
Al instante recibí un listado de emails de Anita (ahora son menos, si) entre los que encontré lo que estaba buscando.
Esa otra parte mía se calló la boca.
Luego… la parte mía que más cuido a veces; o la que más quiero por sensible, o por luchadora. Se arrinconó dentro mío temblando. No hablaba, temía siquiera respirar, quería pasar desapercibida. Lo noté. Siempre lo noto. Y ella tuvo este diálogo real:
- Soy una oruga, pequeña y nadie.
- Y yo un pájaro, te comeré.
- No, quiero vivir para ser mariposa
- ¿Volarás lejos de mí?
- Me gustan las flores, y los gatos cuando juegan conmigo. Las mariposas alegran a la gente. Una de nosotras una vez, se posó en el pie de una mujer y la hizo sonreír. Y ¿adivina qué?, la mujer escribió un cuento sobre eso.
Y esa parte mía se abrió y habló por todos. Encauzando el río por el mar de la vida ya sin esfuerzo.
¡Que tengan un día excelente! Los quiero mucho.
FOTO: Desayuno Argentino, by AnataNakami




Sigo siendo un fiel devoto tuyo, ese cauce si que lo tengo bien repleto de agua, y en estos últimos tiempos he preferido no dejarte comentarios porque estropearían la armonía de tus textos.
Una cosa está clara. Cada vez escribes mejor y este verano estás bien inspirada.
Un beso, preciosa.
¡José! ¡Tanto tiempo!¡Gracias! … Acabas de callar a otra parte mía
Un beso para vos.
Un relato precioso, amiga
Saludos desde España
Gracias por el halago, y por el comentario ‘trapatroles’
Saludos desde España JAJJAJAJ