a – Pasado Pisado
¿En qué momento de la historia particular que nos ha unido equivoqué tanto el camino para abrazar tu indiferencia?¿Qué absurda convicción devenida de nuestros diálogos me hizo creer que esto formaba parte de una demostración de necesidad de afecto?
No sabías jugar y no sabía que estabas jugando. Te dije fin de juego y mentí por enésima vez. Como premio me abrazó tu indiferencia a la que se suman más y más mentiras. ¿A título de qué tortura te sigo pensando?¿Necesito desentrañarte?¿Necesito una revancha?¿Necesito más diálogos en los que no creo tus palabras?
A veces creo que lo que me molesta es desconocernos tanto.
b – Pasado Conjunto
Este pensamiento que se apoya en cada ensueño diurno ¿dónde me llevará?
Cada pasito que realizo cual ofrenda como si de ello dependiera nuestra posibilidad.
Es extraño que, independientemente de lo que suceda, la sonrisa aparece en mi rostro, la energía en mi ánimo y el bienestar en mi interior cuando te pienso. A veces temo que, de volver a abrazarte, se pierda la magia.
Sé que eres tal como te recuerdo.
c – Pasado besado
Vienes a mí, llegas. Se esboza en nuestra historia personal la apertura conciente a la plenitud, en todos y cada uno de sus aspectos.
Nos besamos.
c – Pasado soñado
Ah,
algún día se estrellará la copa contra tu pecho y sonreiremos.
Algún día.
Pintura de Andrés Sáez; texto mío… OBVIO

