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Probablemente llueva hoy

Un niño descubre el sonido y comienza a jugar un nuevo juego. Tengo la dicha de poder observar sus gestos; y sonrío.

Mientras el humo forma a su capricho los dibujos en el aire, todo huele a futura tormenta. Han habido mensajes de lluvia, sin embargo hay quienes vaticinan viento y tierra.  Ayer, o antes de ayer,  la carcajada estrepitosa se abría paso entre los nombres que intentábamos leer, en idiomas que desconocemos. Nos resultaba divertido y, aún hoy, lo recordamos con una sonrisa.

Hay un rincón, desde el que te escribo hoy, lleno de instantes; estas dos paredes recrean momentos ‘clave’ de nuestras vidas. Detalles familiares que, enmarcados y bien dispuestos, sostienen lo que siempre nos ha unido: somos familia.  Nunca falta la anécdota en este espacio de la casa de mis padres. Y se siente el manto tibio del cariño.

Es un buen sitio para empezar a escribirte hoy.  Por más que, muy probablemente, mañana, o pasado mañana, mute. ¿Por qué? porque en este espacio que he dado en llamar: diario de una escritora, esta sensación que provocan esos instantes en estas 49 fotos (de momento) está transmitida en cada uno de mis post.

Te dejo. Sopla fuerte el viento; y dicen que dicen quienes saben del lenguaje del tiempo, que muy probablemente vengan maravillosos cambios. ¿Sabes? estoy durmiendo con mucha tranquilidad, además. Y tengo la certeza de que esta es una de esas tantas cosas que nadie puede quitarte, algo así como la paz interior, lo vivido y/o tus conocimientos.

Un beso y un abrazo,

Anata Nakami

PD: Una de mis sobrinas con su mejor amiga, me leen; también. Y se divierten.

Causas de MI interés

MARCHA MUNDIAL POR LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA

Sin embargo, notarlo.

Por un lado: 14,686 hits no es poca cosa, eso si consideramos que los míos no cuentan. Gracias.

Por el otro, corren días de recogimiento; y esto, lejos de significar que los días tienen piernas, o que apuran, o andan compitiendo, más bien habla de introspección.

- Nunca regresa quien uno ha sido, y los sitios a los que uno regresa jamás son los mismos; dijo.

Nada nuevo bajo el sol, Heráclito no se bañaba dos veces en el mismo río; y eso, lejos de significar que andaba por todos lados buscando ríos para bañarse, o que se hacía cambiar el agua de los mismos cada vez, más bien habla de un proceso natural.

Sin embargo, notarlo.

Notarlo… Palparlo.

Y sonreír.

Hoy caminamos, yo y yo, con el termo bajo el brazo. Hay un sitio donde da para ese diálogo, donde las aguas también cambian.

7 (siete)

7 (siete)

Cerrar este post, y ‘el milagro’, o la maravilla, o el oxígeno. ‘Interartear’ y ver nacer un haiku posteado en mi otro blog.

Ahora es tiempo de perfumar las salas limpias y frescas, para recibir.

Un abrazo, lector.

Mates y mariposas

Penumbra de mujer regalada, mediana encuesta de transparente barbijo impuesto… Mecías un mesías: tu frente.

Si vamos a tomar al pie de la letra las señales, el corte de luz no se debía al malfuncionamiento de algo, decía que de manos no hablemos. Y ¡hagamos caso! No se hable de largos dedos de pianista rematados en uñas elegantes. No se diga de nervios visiblemente crispados al teclado de este ordenador. Callemos las manos que hablan por sí mismas y mejor pasemos a otro tema.

Tengo sueño.

Hoy es un día nervioso, he de recorrer un corto camino a buscar algo que necesito. Y ya está listo. Ansiedades que despiertan mi sueño, o lo alivianan, o whatever.

- ¿Es el día el nervioso?

- ¡Claro que no!

- Y entonces, ¿por qué ha dicho eso si no es verdad? Es usted una mentirosa.

- No, es una metáfora.

- Ajá…; desconfiando.

- Es una manera de personificar las emociones atribuyéndoselas a un objeto, animal, fenómeno de la naturaleza… etc.

- ¡Pucha! Y yo que necesitaba que Ud. esté loca o sea mentirosa…

- Sepa que no es Ud la primera ni la última persona que necesita eso.

Sigo con sueño, y vale decir que no es sueño quien dialoga conmigo. Es un diálogo ficticio, imaginado; traído desde las alas de esta maravillosa mariposa que está en ese cuadro que pinta un artista, en este momento, en un sitio que amo. Casualmente, o no, es exactamente del mismo color que ese escultor decide no plasmar en el mármol que talla, porque es en la forma que ha logrado sacar de la piedra donde halla su arte. Y es también el exacto pequeño ser vivo de la naturaleza el que ha puesto, entre sus alas, el sonido que ese músico acaba de encontrar para expresar a otro su melodía. La misma mariposa entretiene su vuelo entre las imagenes que el fotógrafo acaba de capturar; y se la puede ver, además, en la película que está filmando otro artista en otro sitio del planeta que todos compartimos. Y mire cómo son las cosas, querido lector, que es la misma que se acaba de llevar en la mente. Y alguien realiza una instalación que la recuerda…

El agua me avisa que está a punto para el mate. Lo cual no deja de ser una metáfora que, cual mariposa, pasea liviana por mis palabras.

Buenos días; hoy, el mate, se comparte.

PD: Hay un educador que comenzó su clase con mariposas.

Encuentro con un viaje

Cuando el reloj de péndulo comienza a marcar las 5am y el cenicero acusa dos paquetes, puede pasar, además de que quieras otro café, que algo sacuda tu interior. Este algo puede ser ganas de ir al baño por diarrea inminente, por ejemplo, o algo tan trivial como la necesidad de volver a escribir una novela. Me pasó lo 2º.

Un recorrido mental y emocional me dejó frente a frente con ese viaje, con el gran viaje a través de las palabras. No puedo menos que agradecer el don de la palabra, tantas veces sentido como castigo.

Nos vemos, querido lector; no he muerto ni desaparecido.

Matecito

Este matecito es mío, by Anata Nakami

Extrañar a Ódigo

Una de las maravillosas personas que allí conocí fue “el tal Eric”, quien pidió una fotografía para hacerme un dibujo y me lo dejó en un hotel de Buenos Aires, donde paró, para que lo recogiera (al dibujo, jajajja).

original

Casualmente años más tarde, al lado de ese hotel, tenía un restaurante; años más más tarde, pasé por su Toulouse… C’est la vie!Dibujo de Eric

Viaje a los reencuentros

He descubierto que soy todo aquello que quería ser de niña. Y aún queda la mejor parte.

Cuando uno comparte aquellos descubrimientos acerca de uno mismo, así sean de un instante, acerca su humanidad a los demás. La ‘empatía’ del artesano de las palabras, lejos de ser exposición y/o exhibicionismo, tiene la humildad de decirse ‘uno más, como todos’.
(De mis “notas en un taller literario”, 1995)

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